Hay muy pocas capitales europeas que tengan el privilegio de contar, como Lisboa, de río y mar… Muchos turistas tienen la oportunidad de conocer la ciudad a través de cruceros fluviales que recorren el Duero. En esta bella ciudad portuguesa es posible encontrar bellos edificios manuelinos como la famosa Torre de Belén o el Monasterio de los jerónimos.
Sin lugar a dudas, la moderna arquitectura es uno de los focos de principal atención. Los turistas podrán recrear su vista en el parque de las naciones, con edificios firmados por nombres como el de Álvaro Siza.
La ciudad ofrece a sus visitantes un amplio abanico de actividades para todos los gustos: discotecas junto al río, barrios medievales como Alfama y Mouraria, el Centro Cultural de Belén, locales con fado, la Fundación Calouse Gulbenkian, entre muchos lugares más. Los visitantes que deseen descansar y relajarse, podrán ver los tejados rojos de la ciudad de Pessoa, con sus típicas plazas y estatuas y, en el fondo, el Tajo, la emblemática Plaza de comercio y el puente 25 de Abril.
Lisboa es un destino muy propicio para viajar en familia, pues hay opciones para el público en general. El ambiente nocturno en la capital es sumamente acogedor, fundamentalmente para los que se animan a callejear por las taciturnas callejuelas de la ciudad.






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