
Lisboa es una ciudad que en buena parte puede ser conocida a pie. No obstante, para desplazamientos un poco más largos, o para cuando nos cansemos de sus cuestas, no es demasiado recomendable usar nuestro propio vehículo, especialmente por comodidad. Como alternativa, la mejor opción es usar el transporte público.
Éste está regulado por dos grandes empresas, Carris y Metropolitano de Lisboa.
En primer lugar, Carris es la responsable de regular tranvías, autobuses, ascensores y elevadores. En total, esto implica llevar el control de cinco líneas de tranvía que funcionan desde 1873 y que recorren la ciudad. Los autobuses, por su parte, suelen cubrir las zonas a donde el metro y el tranvía no llega. Por otro lado, los elevadores, además de tener una estética similar a los tranvías (lo cual implica mucho encanto), aportan la posibilidad de subir en ellos las pronunciadas pendientes que surcan la ciudad.
En lo que respecta a Metropolitano de Lisboa, se encarga de regularlas cuatro líneas de metro que recorren la ciudad.
Con todo esto, el transporte público en Lisboa es bastante eficiente. No obstante, la opción de hacer uso de los taxis tampoco es nada desdeñable. Son bastante económicos (especialmente si comparamos las tarifas con las españolas) y resulta perfecto para moverse desde las afueras de Lisboa al centro y viceversa.
Por otro lado, existen billetes y abonos de transporte que nos dan la opción de optar a precios más económicos o tarifas planas por los desplazamientos que salen sumamente rentables cuando pensamos hacer bastante uso de estos medios. La tarjeta más conocida es la Lisboa Card, pero también es conocida la Siete Colinas y la Viva Viagem.
Comentarios recientes