En su origen este monumento recibió el nombre de Torre de San Vicente de Belém, haciendo honor al santo patrono de la ciudad.
Aunque es muy recomendable visitar su interior gran parte de la belleza de la Torre de Belém se encuentra en su exterior, de estilo manuelino. Admirar la torre desde la orilla del Tajo se convierte en un obsequio para las pupilas de cualquier turista. Impresiona ver la construcción metida en el agua por completo, pero desde aquí os recomendamos cruzar esa pasarela y el pequeño puente para adentraros en ella.
En la Torre suelen diferenciarse dos partes, la torre en sí y el baluarte. En cuanto a la primera decir que alcanza una altura de 35 metros con un total de cinco pisos, incluyendo la terraza, siendo cada uno de ellos destinado a un espacio. Así, por orden ascendente encontramos:
- La sala del gobernador
- La sala de los reyes
- La sala de audencias
- La capilla
- La terraza
En la nave poligonal que conforma el baluarte destacan, además de las bonitas vistas del Tajo, las aperturas para los cañones.
Fotografía vía Viajesamiritmo



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